Periodismo ambiental

¿Se puede recuperar un bosque quemado? Spoiler: sí, pero no tan rápido como pensamos

Aquella tarde del martes 9 de marzo pasado nadie pudo imaginarse lo peor: se iniciaron en simultáneo siete focos de incendio en un período de tres horas entre las provincias de Chubut y Neuquén. La sequía, altas temperaturas y las enormes plantaciones de pino por sobre la vegetación nativa de la zona, permitieron que el fuego avance ferozmente.

Hubo personas desaparecidas, tres víctimas fatales y 500 viviendas destruidas.

La organización Greenpeace Argentina denuncia que en lo que va del 2021 el fuego arrasó con 30.000 hectáreas de bosque patagónico. Crédito imagen: Pablo Wegrzyn / Greenpeace

Según el Servicio Nacional de Manejo del Fuego, el 95% de los incendios forestales son intencionales: la razón puede ir desde grandes intereses económicos en la zona para desarrollar actividades productivas – como negocios inmobiliarios, minería o deforestación para la expansión ganadera y agrícola – a un fogón mal apagado.

“El fuego mata todo”

Mucha gente se solidarizó y colaboró con grandes donaciones para ayudar a la recuperación económica de las familias que se quedaron literalmente con lo puesto y ya hay quienes se preguntan cómo recuperar el bosque destruido. Y no es fácil.

Un incendio es sinónimo de la destrucción total del hábitat: se pierden árboles, arbustos y flora nativa, además de animales que no pueden escapar de las llamas o que pierden su alimento y refugio principal. También está el suelo, que es la base de toda la vida. Para que exista un bosque frondoso y lleno de animales, tiene que haber un suelo sano, con hongos, bacterias y otros microorganismos que generan estructura, retienen el agua y los nutrientes para las plantas.

Un suelo sano tarda años en constituirse. Según la Organización de Naciones Unidas, se necesitan 500 años para que se formen de manera natural apenas 2 cm. de tierra vegetal fértil.

Crédito imagen: Matias Garay / Diario El Pais

Para entender cómo recuperar un bosque hecho cenizas, hablé son Soledad Reinoso, que se dedica en La Enmienda al análisis microbiológico de suelos y a la elaboración de enmiendas orgánicas para su regeneración. Yo misma hice el curso “La vida en el suelo: ciencia para una nueva agricultura” que me ayudó a entender la relación entre el uso del suelo y la crisis climática.

Siendo una gran defensora de la preservación de los suelos sanos y su red trófica, ¿qué ves cuando ves un bosque arrasado por el fuego?

Lo primero que pienso es en la vida que se perdió y la muerte de todas las especies que perecieron en ese incendio, pero lo que más me choca es la pérdida de tiempo, porque un bosque maduro tarda miles y miles de años en formarse.

No lo vamos a ver ni nosotros, ni nuestros hijos ni nuestros nietos. Es básicamente irrecuperable.

¿Qué pasa en ese bosque cuando llueve o se viene la temporada de lluvias más intensas?

Si alguien quiso matar alguna vez una enfermedad, la quemó. El fuego mata todo, no solamente la parte aérea de las plantas, sino que también mata la microbiología de esa capa superficial que le aporta estructura al suelo. Cuando llueve, la lluvia arrastra suelo hacia los cursos de agua y eso es tremendamente perjudicial para el ecosistema porque, primero que estamos perdiendo capa superficial de suelo con toda su fertilidad y segundo que estamos contaminando cursos de agua y eso lleva a más muerte: de peces y de todas las especies que habitan esos cursos de agua.

Mucha gente quiere volver a replantar árboles nativos en las zonas quemadas para recuperar el bosque, ¿Qué tiene que suceder antes para que podamos hacerlo con éxito?

Está buenísimo el incentivo de que vaya gente a plantar árboles, pero lamento decirlo: un árbol en ese suelo probablemente no agarre de entrada y muchos se enfermen, porque el suelo no está preparado para recibir un árbol. Tiene que ocurrir toda la sucesión de construcción de suelo para hacer crecer esos árboles.

Para acelerar el proceso y reforestar, lo que hay que hacer es aplicar mucho compost en el proceso de plantación. Sobran residuos para compostar de una manera correcta y recuperar esa vida microbiológica y ese horizonte superficial de materia orgánica que fue quemado y devastado por el incendio. Y luego, para fijar ese compost al suelo hay que dar, junto con árboles, plantas de sotobosque que cubran el suelo: los llamados “cover crops” para que ese compost no se lave con la lluvia. Tenemos que pensar que los árboles van a agarrar bien de acá a 5 o 10 años, mientras tanto crecerán las herbáceas que tienen ciclos más cortos.

🙋‍♀️ ¡Psst! Para conocer más sobre cómo un suelo sano puede ayudarnos con la crisis climática que enfrentamos, te recomiendo escuchar la nota que hicimos con Sole y Leo de La Enmienda 👇

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