Contaminación por plásticos,  Periodismo ambiental

“Lo que muchos consideran basura, para nosotros es trabajo y materia prima”

Era un día de lluvia de 2010 en la ciudad de La Plata. Llueva o truene, Iván Pavelic, estudiante de diseño industrial, tenía que entregar una maqueta sin que termine arruinada por el agua. En medio de los charcos, encontró tirada una lona publicitaria que le salvó la entrega.

“Corté la lona, envolví la maqueta y la pude entregar. Después me di cuenta de los beneficios que tenía la lona porque era impermeable y con buenos colores. Yo tenía un perro Golden y un día pensé en hacer productos con lonas y las bolsas de alimento para perros”.  Así nació Swahili, un emprendimiento que desde el 2013 busca crear productos con propósito: de impacto social, ambiental y económico.

La historia de la humanidad no sería la misma sin el plástico: nuestra ropa, muebles, la construcción moderna y hasta los avances de la ciencia se han dado gracias a este material tan moldeable, económico, aislante y liviano. Pero tiene una propiedad más: es prácticamente eterno, lo cual lo hace imposible de gestionar cuando se trata de plásticos que se usan y descartan una sola vez.

Iván fue aún más allá del descarte y pensó, años después, en una marca de triple impacto que permita evitar un residuo tan común en miles de hogares y revalorizar las bolsas de alimento convirtiéndolas en mochilas, cartucheras, materas o fundas, y que, además, su producción sea una oportunidad de ingreso estable para personas desempleadas que no tienen acceso a un trabajo formal. “Al público le encantó la propuesta y para mí, lo más importante, es que todas las personas que forman parte de Swahili son una gran familia y nunca me imaginé llegar hasta acá. A veces somos un taller textil, de pronto es una copa de leche o generamos acciones sociales dentro del barrio.”

Las bolsas de alimento balanceado están fabricadas por una mezcla de varios plásticos y su reciclaje no es posible, porque no se sabe con certeza qué tipo de resinas contienen. Por eso la reutilización de este material resistente permite convertir lo que sería un desecho en un objeto últil.

Hoy, Swahili trabaja junto a la empresa Baires S.A. (Kongo – Old Prince) para ayudar a los refugios de animales de todo el país. Se genera un sistema circular donde los refugios y consumidores de la marca juntan bolsas vacías de alimento balanceado, se las entregan a Baires, y éste les deja a cambio alimento para perros y gatos. Luego, Baires entrega las bolsas vacías para que Swahili las reutilice, transformándolas en productos.

“Lo que muchos consideran basura, para nosotros es trabajo y materia prima. Con eso generamos cosas lindas”,cuenta Iván.

Nota publicada originalmente en la revista OhMyDog (Edición Nº 60)

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