Contaminación por plásticos,  Periodismo ambiental

¿Qué tan malo es fumar?

Sabemos que fumar o respirar el humo de cigarrillos daña a nuestra salud, pero ¿qué tanto conocemos sobre sus efectos como residuo? Radiografía de un producto tóxico para fumadores, no fumadores y el planeta.

Este artículo fue creado en colaboración con la Fundación Espacios Verdes.

Según la Organización Mundial de la Salud, el tabaquismo está vinculado a enfermedades crónicas graves y cada año se lleva la vida de 7 millones de personas. A pesar de las advertencias sobre el daño irreversible en la salud en fumadores activos y pasivos (quienes respiran de manera indirecta humo de tabaco), el consumo de cigarrillos está muy extendido en todo el mundo.

Sin embargo, el cigarrillo no siempre fue un enemigo. Desde la creación del cigarrillo hasta el siglo XX, fumar estaba relacionado a un beneficio para la salud. Incluso los médicos lo prescribían para aliviar la tos, resfríos y tuberculosis, una teoría que comenzó a refutarse años más tarde al encontrar relación científica entre el hábito de fumar con el cáncer de pulmón.

Además del daño en la salud, después de fumar quedan las colillas, uno de los residuos urbanos más comunes. Se estima que representan entre el 30 y 40% de los residuos urbanos que se recogen en las limpiezas de espacios públicos y contienen una alta toxicidad.

Residuos tóxicos

Mucho se habla del impacto de los cigarrillos en la salud, pero las colillas no son menos dañinas para el ambiente. Están compuestas por acetato de celulosa, un derivado del petróleo que atrapa parte del alquitrán que contienen los cigarrillos. Además, la componen sustancias como la nicotina, el arsénico, plomo, cadmio e hidrocarburos poliaromáticos.

Esa concentración de sustancias en un residuo de menos de 3 cm. es arrojado a espacios públicos todos los días por miles de fumadores. Según The Ocean Conservancy, se estima que por año se desechan unas 4.5 trillones de colillas en todo el mundo y, como si esto fuera poco, cada colilla que llega los cursos de agua impregna de toxicidad y contamina hasta 50 lt. de este recurso.

Cada vez más conscientes

Nuestro país cuenta desde el 2011 con la Ley Nacional de Control del Tabaco (N° 26.687) que prohíbe fumar en ambientes públicos, impide la publicidad y promoción de actividades por empresas tabacaleras y obliga a los fabricantes a incluir mensajes de alerta sobre el daño en la salud de los fumadores.

Este año se realizó la primer Recolección Nacional de Colillas en 36 puntos del país. Según datos ofrecidos por la activista ambiental y una de las organizadoras del evento, Candela Rodríguez (@tripping.arg), durante las dos horas que duró la jornada recolectaron un total de 500.000 colillas. La recolección se destinó al proyecto Cigabrik, una empresa certificada que fabrica ladrillos para construcción a través del tratamiento de colillas de cigarrillos.

Por otro lado, a comienzos del 2017, la Fundación argentina Eco House lanzó la campaña Ojo con la colilla para que los fumadores dejen de arrojar colillas al suelo y utilicen contenedores públicos para apagar y depositar ese residuo tóxico de manera segura. Cada año se suman voluntarios para difundir acciones y mantener los 800 dispositivos instalados en la vía pública.

En pleno siglo XXI como ciudadanos contamos con la información necesaria para conocer los daños irreversibles de un hábito impuesto. En nuestras acciones está la diferencia.

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