Periodismo ambiental,  Zero waste

Fast Fashion: ¿de dónde vino tu ropa?

¿Sabés qué es la moda Fast Fashion? es la ropa de bajo costo, creada en serie, casi descartable y que tiene un terrible impacto social y ambiental. ¿Nunca te preguntaste por qué las rebajas de la moda son tan impactantes? ¿quién paga el costo real de una prenda?.

Vanessa Friedman, periodista del New York Times, hace una afirmación interesante en su artículo The New Meaning of Fast Fashion: “no puedo evitar preguntarme si al menos en lo que respecta a la moda de diseñador, la ropa que define un momento particular en el tiempo, y que a menudo se filtra para dar forma a los estilos de todos los días, está resolviendo un problema que no existe. Y tal vez creando uno nuevo”.

Algunas características de las marcas fast fashion:

  • Tienen poca o nula transparencia sobre sus formas de producción y reducen sus precios al máximo en toda la cadena. ¿Conocés a quienes fabrican la ropa que usás?, ¿tenés idea de cuáles son las condiciones reales de los trabajadores detrás de esas prendas?.
  • Tienen un impacto ambiental enorme. Trabajan con temporadas de moda semanales, apostando a la lógica del descarte en la producción de prendas. A través de grandes ofertas, buscan que compres con frecuencia y por cantidad, generando una demanda de recursos naturales valiosos para la fabricación de prendas que se usarán pocas veces.
  • Las prendas son de una calidad baja y generalmente sus tintes contienen metales pesados y compuestos tóxicos.

A pesar de todo, hay alternativas.
En contraposición a la moda fast fashion, se encuentra la moda ética o Slow Fashion.

  • Son marcas de comercio justo, que muestran transparencia en el proceso de producción de las prendas, porque el consumidor puede conocer dónde están fabricadas, con qué materiales y por quién.
  • Tienen una mayor calidad y exclusividad en sus prendas y accesorios.
  • Las marcas comparten una filosofía de consumo responsable, con prendas hechas de manera respetuosa con el medioambiente.

A su vez, otra forma de hackear el consumo desmedido y descartable es optar por comprar artículos de segunda mano. Así evitamos el descarte innecesario de prendas en buen estado, reutilizamos y damos un propósito a una prenda que ya existe.

Ante este panorama, ¿qué más podemos hacer?

En primer lugar, lo importante es disminuir el consumo de ropa innecesaria y comenzar a comprar de manera consciente, sin impulsos. Elegir prendas especiales para nosotros, que nos hagan sentir bien y duren años de uso.
Existe un concepto muy interesante sobre los “armarios cápsula” que consisten en respetar nuestro estilo, teniendo menos prendas pero de mayor calidad y combinables entre sí, evitando tener en el placard ropa que apenas vamos a usar pocas veces.

Hagamos un ejercicio: de toda la ropa que tenés, ¿cuánto usás?. Yo, que siempre me jacté de tener poca ropa, cuando reacomodé mi placard me di cuenta que tenía más de lo que necesitaba y que:

  • no tenía idea de dónde provenía esa ropa;
  • muchas veces compré por impulso sin saber para qué ocasiones;
  • invertía en prendas de baja-mediana calidad que pronto se echaban a perder.

Mis próximas compras se enfocaron en elegir prendas con mayor calidad, utilidad y duración. Ahora respeto mucho más mi estilo, combinando prendas entre sí y eligiendo, en lo posible, prendas de segunda mano o marcas de moda ética.

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