Compostaje

Cómo armar tu compostera con lombrices

Tenía muchas ganas de comenzar a compostar con lombrices rojas californianas (Eisenia foetida). A este proceso se lo conoce como vermicompostaje doméstico.

Durante un año tuve la Paca Digestora Silva, un sistema de compostaje anaeróbico (sin presencia de oxígeno) que fermenta la materia orgánica a través del prensado manual de los residuos. En cuanto volví de vacaciones me puse en contacto con una lombricultora local para conseguir las lombrices rojas californianas y comenzar con el vermicompostador. Si se crían en un ambiente apto, las lombrices ayudan a procesar la materia orgánica de manera mucho más rápida que en el compostaje común o la Paca Digestora.

Mi vermicompostador no tiene mucho glamour, pero funciona muy bien ¡y tiene más habitantes de los que pensaba!

Hay muchos modelos de composteras, de varios niveles o de uno solo. Incluso de diversos materiales. El mío está hecho con madera que quedó de una construcción y tiene un solo nivel.
Es un cubo de 53 cm. de cada lado con base y tapa desmontable. Por dentro lo cubrí con un tejido mosquitero que tenía para aprovecharlo y de paso evitar la entrada de lagartijas. Si el espacio está cerrado y tiene aireación, es más que suficiente.

Antes de empezar, algunas cuestiones a tener en cuenta para armar tu compostera:
1. Puede estar hecha de cualquier material: madera, plástico, cerámica, etc. Lo importante es que tenga una buena aireación, sobre todo si es una compostera de plástico.

Los chicos de la Red de Compostaje explican muy bien cómo funciona este modelo. Yo lo probé y me encantó, pero con el calor que hace en la zona donde vivo me funcionó mejor la madera.


2. Debe contar con al menos un 80% de humedad. Si los días están muy secos y calurosos, se recomienda regar el vermicompostador sin encharcarlo. Lo ideal es tocar el compost en proceso y que esté húmedo y casi sin goteo.


3. Debe tener una salida para los lixiviados. Los lixiviados son el líquido excedente del proceso de compostaje que sirven como un fertilizante natural. Algunos tienen una bandeja debajo para drenar el exceso de agua o un grifo para recoger líquidos. En mi caso, la compostera está en contacto con la tierra y tiene base de madera con ranuras que permiten drenar constantemente la humedad excedente.
4. El espacio ideal para tenerlo es a la sombra y con luz indirecta. Si esto no es posible, al menos que esté en un lugar donde no le de sol en las horas más cálidas. Las lombrices no son amigas de la luz ni del calor, así que debemos resguardarlas de las altas temperaturas, como también del frío extremo.
5. Hay que alimentar a las lombrices con restos orgánicos variados y no excederse en la cantidad. Incorporá los orgánicos de a poco y observá cuántos días tardan en degradarse. Con el tiempo te irás dando cuenta de la cantidad que necesitan. Para no estar permanentemente pendiente de las lombrices, podés ir juntando los orgánicos en un recipiente y vaciarlo en la compostera una vez que se llene.
6. No pierdas el equilibrio entre los elementos secos y húmedos. Si agregás restos de cocina, sumá también hojas secas, cartón, papel, fósforos usados, ramitas o pasto seco. Se va a formar un sistema de capas; lo ideal poner la misma cantidad de húmedos y secos.
7. La mejor manera de alimentar a las lombrices es enterrando su comida con la ayuda de un pequeño rastrillo o con la mano. Esto les facilita no salir a la superficie y que las mosquitas no tengan tan fácil el acceso al alimento.
8. Si ves gusanos u otros bichitos, está todo bien. Las lombrices conviven perfectamente con estos habitantes. Generalmente cuando ponemos muchas cáscaras de cítricos aparecen gusanos de la mosca soldado, así que tratá de tapar todos los húmedos con una buena capa se secos. En cambio, si hay hormigas, humedecé la compostera con agua y removela.


9. Si vas a agregar pasto, que esté seco (al menos unos días). El pasto recién cortado levanta mucho la temperatura del compost y puede que las lombrices huyan del calor o mueran.


10. Cuidado con poner mucha cantidad de cítricos porque cambian el ph del compost. Podés incorporarlos frescos en pequeña cantidad o, si son muchas cáscaras, podés dejarlas secar al sol y después agregarlas a la compostera.

11. Las lombrices airean el compost, pero ayudalas removiendo con un rastrillito las veces que puedas. Mínimo una vez por semana.

Acordate: siempre hay formas de arreglar el compost. ¡Nada puede salir tan mal!.

Cómo poner a punto la compostera:

Sea de uno o varios pisos, vas a tener que armar un lecho para las lombrices. Yo te recomiendo que hagas una buena base de hojas. Si no tenés, podés reemplazarlas por tiritas de papel de diario con poca tinta o papel madera. Una vez lista, humedecé el lecho lo suficiente para que quede esponjoso pero sin exceso de agua. Hacé un pequeño hueco y agregá las lombrices.

A medida que vayas agregando los húmedos de cocina, agregá secos en la misma proporción. Remové una vez por semana como mínimo para acelerar el proceso.

El compost se puede usar en distintos estados de maduración, pero va a estar súper listo cuando ya no puedas distinguir los orgánicos que incorporaste y tenga aspecto a tierra oscura con aroma a bosque.

Tapá los orgánicos húmedos con una capa de elementos secos para evitar mosquitas.

Mitos y prejuicios

Escuché a mucha gente con prejuicios sobre el compostaje. Tiremos abajo los que considero más comunes:

  1. La compostera genera olores. Para nada. Si la compostera huele mal es porque hay algo que nosotros no estamos haciendo correctamente. Por lo general, cuando hay olor es porque no estamos agregando los suficientes elementos secos. Si tu vermicompostador huele mal, remové el compost y agregá pedacitos de cartón o papel (en desuso, claro), hojas o pasto seco.
  2. Es un espacio con basura que se está pudriendo. Yo nunca sentí olor a podrido. Es materia orgánica que se está fermentando y transformando. En un pequeño espacio estamos imitando lo que naturalmente ocurre en un ecosistema. El compost bien hecho huele a tierra húmeda.
  3. No tengo lugar suficiente. Siempre hay lugar para una compostera: un pedacito de jardín, un lugar en el balcón o una maceta. No hay excusas para empezar a reducir lo que tiramos a la basura. Si vivís en un departamento, podés implementarlo a una escala más chica; por ejemplo, en una maceta, tacho de pintura limpio o un cajón de verduras. Simplemente tené en cuenta ponerle debajo una base para levantar el nivel y que los lixiviados caigan en un recipiente. Este líquido es un buen fertilizante para las plantas y lo podés diluir en agua sin cloro (una parte de líquido por 10 de agua).
  4. No me gustan las lombrices. ¡Podés hacerlo sin ellas! el sistema es el mismo pero el proceso será más lento.
No te pierdas la charla sobre compostaje que tuve con Fran de Cuidar a la Tierra. ¡Es muy inspiradora!

Y vos, ¿ya empezaste a compostar o tenés dudas?. ¡Te leo en los comentarios!.

Fuentes de consulta:
ESCRIBÁ, María Gabriela (2007). Huerta orgánica. Buenos Aires. Ed. Albatros.

La paca digestora: una opción limpia para aprovechar residuos orgánicos. – Esfera Viva http://esferaviva.com/paca-digestora-opcion-limpia-de-aprovechamiento-de-residuos-organicos/?fbclid=IwAR0iK2gEfiBsWMZXV1LVPr46cbAXpokLLbm7nGwVQqb_LHQWxVOfl-4Jsfo

Canal de youtube: Cosas del Jardín. “Lo que no sabías de la alimentación de tus lombrices. Es peligroso sobrealimentarlas?”. En: https://www.youtube.com/watch?v=SYsyD5iqy1k

Canal de youtube: Cosas del Jardín. “10 secretos que debes conocer sobre compost y humus de lombriz”. En: https://www.youtube.com/watch?v=8DYOAj5LUF4

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