Experiencias,  Zero waste

Me copa la copa

¿Escuchaste hablar de la copa menstrual pero todavía no te animás a dar el paso?. En este post te cuento mi experiencia con la menstruación sostenible y cómo cambió mi manera de vivir ciclo a ciclo.

Hace tres años decidí cambiar mi manera de ver la menstruación. Por un lado, porque odiaba tener que marcar en el calendario “ese día” y adaptar mi rutina a los dolores y el cansancio. Y por otro, porque comencé a cuestionarme la cantidad de desperdicios que generaba en cada ciclo: 18 toallitas y uno que otro tampón (¡en 6 días!). Hacia el final, usaba protectores diarios. Hoy lo pienso y no puedo creer el despliegue de paquetes, papelitos plastificados y cajitas que había en el baño una vez por mes. Aparte, siempre tuve controles ginecológicos periódicos porque cada dos por tres tenía infecciones. O me picaba, me dolía o me daba cistitis. Todo. El. Tiempo.

Un día me encontré con unas chicas que estaban iniciando su emprendimiento de toallitas y protectores diarios de tela. Para probar, empecé con los protectores y ¡me encantaron!. Súper frescos y livianos. Al ser de tela, permiten que la zona esté aireada. Los lavo en la ducha con jabón neutro y se secan muy rápido. Me di cuenta que en poco tiempo dejé de tener infecciones y me encontré con testimonios de chicas que estaban pasando por el mismo asombro que yo.

Entonces me animé a las toallitas de tela. Tenía ciertas dudas porque mi menstruación es abundante y la imaginación empieza con todo: que me voy a manchar el jean, que no va a aguantar, que va a bajar con todo cuando me levante de la silla… Nada de eso pasó, mas que en mi cabeza. De día o de noche las toallitas absorbían bárbaro y no generaban olor como las comerciales. Eran fantásticas. El único tema era el tiempo de lavado porque hay que ponerles un poco de amor y dedicación.

Hasta que descubrí la copa menstrual y fue la revolución total. Un solo producto, lavable, que dura 12 horas en el cuerpo y es muy cómoda. Si la cuidás bien, dura hasta 10 años de uso sostenido. ¿No es el mejor invento?. Mientras más la usaba, más me gustaba. Cuando la tuve conmigo aún no me llegaba el día y fue la primera vez que deseé estar menstruando para poder probarla! Increíble. Llegó el momento y seguí las instrucciones: doblarla y colocarla. No fue más complicado que un tampón. Tuve algunas pérdidas pero te aseguro que con los ciclos vas mejorando la técnica que mejor se adapta a tus necesidades.

La clave es estar tranquila. No te pongas a experimentar con el tiempo justo porque no te va a salir y vas a estar nerviosa. Date un momento para conocer tu cuerpo. Te juro que es increíble cómo cambia tu relación con vos misma. Yo pasé de odiar mi ciclo a comprenderlo y sentirme cómoda con mi cuerpo. Siempre fui de tener asco a todo y esto me sirvió para explorar y conocerme mejor. Ahora voy con la ginecóloga a hacerme controles anuales y nunca más tuve picazón, ardor ni cistitis. Si voy al río o a la pile, la copa es bárbara. La gloria total.

Algunos tips

Protectores y toallitas de tela: lavalos con jabón neutro (o de coco), enjuagalos con un chorrito de vinagre de alcohol en el agua y dejalos secar bien al sol. Te recomiendo que una vez que uses las toallitas, las dejes unas horas en remojo con jabón. Después podés lavarlas a mano o en el lavarropas. No te obsesiones con las manchitas que no pasa nada.

La copa menstrual: antes de usarla, esterilizala 3′ en agua hirviendo (hornalla al mínimo). Yo tengo un recipiente específico que destiné para higienizar la copita. Cada vez que la esterilizo, le pongo al agua un chorrito de vinagre blanco. Te recomiendo usar el temporizador del celular para no pasarte de los 3′ de hervor.      

Cuando te la coloques, con los dedos podés terminar de acomodarla haciéndola girar. Adentro de tu cuerpo, tiene que estar totalmente abierta y te tenés que sentir cómoda. Con el dedo índice empujá un poquitín hacia adentro, así la copita queda en el lugar correcto y no hay pérdidas. Andá probando. Si pierde un poquito, y tenés la posibilidad de ir al baño, hacé un segundo intento y acomodala mejor. Tené en cuenta que usar la copita no duele ni molesta.

Importante: cada marca de copas menstruales tiene un tamaño específico que varía según tu edad, abundancia de flujo, contextura física y si tuviste hijos por parto vaginal. Antes de comprar la tuya, asesorate con la marca que elijas. Yo compré de la marca Maggacup y estas son las indicaciones para elegir tu talle.

Una vez que termina el ciclo, la esterilizás de nuevo y la guardás en la bolsita de tela hasta la próxima vez. ¡Y listo!

Con el tiempo, la copita se puede teñir un poco. Laura Singer de Trash is for Tossers tiene una fórmula que no falla: la higienizás en agua hirviendo 3’ con media cucharadita de jabón neutro (puede ser jabón de castilla o coco) y bicarbonato de sodio. La enjuagás con agua y ¡queda como nueva!.

Si tenés dudas, consultá este tema con un profesional y leé otras opiniones. Hay miles de blogs y videos de youtube sobre la menstruación sostenible que también te pueden ayudar. Mi experiencia es muy buena y la recomiendo al 100%.

Dónde comprar en Posadas

Silvia y Paola de Mágico Carmesí Ecotoallitas Femeninas ofrecen una producción propia de toallitas y protectores de tela de la mejor calidad. Mis protectores ya tienen más de tres años de uso y están en muy buen estado. También venden copitas menstruales de varias marcas y tienen la mejor onda para asesorarte. Las podés encontrar por facebook y en la Feria Consciente de Posadas.

Y vos, ¿cómo vivís tu menstruación?. ¿Ya usás la copita o toallitas de tela o estás por dar el paso?.  ¡Te leo en los comentarios!

Edición de texto: Vic Armada

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